miércoles, 14 de marzo de 2012

Una palabra...




 Una palabra, una sonrisa..., una mirada,
el conjunto de todo y nada al tiempo
que no hace otra cosa que dar paz a mi pensamiento,
mientras en esta estación sigo sentada.

Como el azúcar glass de una ensaimada,
que le da un especial sabor, pero no empalaga.
Que se ensalza con una chispa de dulzura..,
derrochando por doquier ríos de ternura.

Letras que forman frases inacabadas,
intentando construir autopistas en el camino.
Me convierto en contrincante y espectadora,
mientras juego un partido de tenis con el destino.

Si me paro a pensar..., recuerdo.
Si recuerdo..., sonrío.
Si empiezo a sonreír..., añoro.
Y si añoro... siento un extraño vacío.

Voy a la caza y captura de unas palabras
que andan flotando en mitad de un aire condensado,
que a veces me calman, a veces me torturan...
rebotando sin cesar de lado a lado.

Llega la primavera y se van los mares de hojas secas...
se van los días de tardes grises y frescas.
Llega el momento de hacer una virtud de la paciencia...
ganando en sabiduría..., tirando de experiencia.

Voy de la mano de una imagen anclada a mi mente,
de un sentimiento quizás prohibido,
de un deseo callado...,
de una ilusión latente.

Fabricando sueños convertidos en versos,
haciendo aún más grande la inmensidad de este universo.
Pintando el cielo con un millón de estrellas...
haciendo del firmamento un manto suave y terso.

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