domingo, 4 de agosto de 2013

Eso que a pocos sobra...




Miramos hacia adelante buscando la suerte del mañana..., pero hay quienes se empeñan en cegarse por rencores y despechos... aquellos que dicen sentirse engañados..., realmente son los que más engañaron..., quienes traicionaron a aquellos que fueron sus compañeros en el campo de batalla..., y que un puñado de monedas o un puñado de palabras..., fueron suficientes para dar tal golpe.

Atrapados en sus odios y sus miedos..., aquel que batalló y empeñó sus bienes sin nadie obligarle a ello..., que lo hizo por su propio beneficio, y que ahora pretende reclamar al vencido lo que no supo administrar..., imputándole la culpa de haberlo hecho por el..., cuando realmente fué por su propio orgullo, por su afán de atrapar en un puño a su compañero, a su amigo..., lo hizo por su inseguridad pensando que lo material todo lo puede..., cuando realmente no puede nada.

Y su compañero..., que no le han quedado más que sus manos y la miseria provocada por tal batalla..., se presenta ante el con las manos vacías..., ya no quedan palabras ni hechos..., todo fué arrasado por la intempestiva avaricia y egoísmo del que fué su compañero..., y ahora pretende que al que nada le queda pague por sus malos movimientos en esta batalla.

Nunca será consciente de lo que realmente perdió entre tanto fuego de cañones..., entre tanto humo..., entre toda las heridas que provocó y la sangre que derramó..., perdió aquello que no se compra... aquello que no se busca..., aquello que se tiene o no se tiene..., perdió el corazón.., porque un ser así no nace..., se hace... y eligió el camino de la oscuridad, sin darse cuenta de que cada batalla acabará igual..., y cuando crea que todo va a ser distinto..., su instinto dormido volverá a aflorar..., siendo siempre la misma rueda que gira una y otra vez más.

El vencido todo lo perdió.., ya lo dije..., no le quedaron más que sus manos vacías... pero habrá algo que nunca podrán arrebatarle..., la paz en la mente... y el amor en el corazón..., porque a pesar del mal que le han causado..., el odio y el rencor no tienen cabida en su alma..., porque todo cuanto hizo fué sin maldad alguna, y eso..., es lo que se llama conciencia..., eso que a pocos sobra... y al que fué su amigo..., le falta.