miércoles, 8 de mayo de 2013

Despertando...




Que hacer si no es abrir los brazos al mundo que discretamente se va desvelando ante nosotros.
Cada día es una oportunidad nueva de emprender un sueño olvidado, de magnificar una ilusión perdida, de volver a empezar, de dibujar una sonrisa en el rostro de alguien…
Muchas veces no llegamos a entender el significado de cada amanecer, qué nos depararán hoy las horas, quién se cruzará en nuestra vida y qué nos enseñará.

Muchas veces nos limitamos a ver pasar el tiempo sin ponerle remedio alguno. Simplemente esperamos lo inesperado o lo anhelado…, desesperándonos al ver que nunca llega.
Estamos atrapados en nuestro propio cepo, en nuestra empalagosa condescendencia, ahogándonos en nuestros sentimientos pesimistas, pensando que ahí es donde mejor estamos…, porque afrontar nuevos retos da verdadero pánico…, incluso al más valiente.

Nadie sabe si al empezar un proyecto ya sea laboral, sentimental o de cualquier índole va a salir bien…, pero es mejor conocer lo que hay tras esa puerta, que quedarse con un “¿y si…?” eternamente.

Nos marchitamos como las flores que nunca son regadas…, nuestras raíces se secan y caemos en el olvido de nuestro pensamiento…, el  cual se nutre de malos recuerdos…, como si de un cordón umbilical se tratase.

Dejémonos embaucar por esa sensación de plenitud, por esa manada de mariposas que viven en nuestro estómago, admiremos la belleza de una hoja cayendo al suelo, gritemos a pleno pulmón desde la más alta cima, venzamos el vértigo que nos provoca lo desconocido, llenemos del más puro aire nuestro pulmones…, ¡y a volar!

El cielo no está tan lejos como para no aprender a tocarlo…, ¡Despierta!