miércoles, 28 de marzo de 2012

Navegando...


Recorrí los mares de asfalto sin salvavidas alguno,
En busca de la suavidad de ese verde tul…
Quise andar con los pies descalzos y desnudos
En busca de aquello que tienes tú.

Anduve por mundos que nunca llegué a conocer,
Dejé huellas por una naturaleza que se tornaba salvaje…
Quise recorrer colinas y valles…
Aunque por más de uno tuve que pagas caros peajes.

Cultive sonrisas allá por donde pasé,
Regué con lágrimas los campos del pasado,
Coseché ramos de recuerdos añorados hoy,
Y dejé en barbecho la tierra que atrás ha quedado.

Contuve más de un grito ahogado en mi garganta,
Disipe la desesperación alzando la vista al cielo,
Me arrodillé ante el sufrimiento causado,
Y no sin esfuerzo decidí, de los ojos, quitarme el velo.

Continué navegando por estos mares llenos de alquitrán,
Reparé mi barca en las islas a las que conseguí llegar.
Puse parches donde se abrió una grieta,
Y en la arena de la vida me senté un segundo a descansar.

En tantas ocasiones me sentí cual naufrago desorientado,
Sin brújulas que me chivaran por donde seguir…
Así que no tuve más remedio que alzar las velas de este barco,
Y dejar que el instinto a forma de viento lo llevara por mí.

Llené mis pulmones de aires densamente contaminados,
Tosí cual fumador empedernido al pasar los años…
Tuve que filtrar la sangre que bombeaba mi corazón,
Usando la sabiduría y la experiencia adquirida como paños.

Me lleve lo mejor, escrito en las páginas de mi diario,
Deseche lo malo porque es lo que debe ser reciclado.
Curé las heridas que destrozaban mis pies
Y volví a alzar la vida hacia este único cielo azulado.

Y seguí navegando por estos inmensos mares de asfalto,
Buscando la suavidad y majestuosidad de aquel verde tul,
Seguí cosechando campos de cálidas sonrisas,
Y guardé un trocito de todas ellas, usando mi alma como baúl.


Nadia S.M.

jueves, 22 de marzo de 2012

Pensamientos de antaño..., rescatados del fondo del baúl...


Busco la sabiduría que se esconde entre miles de páginas en los libros de la vida…

Leo cientos de frases inacabadas, inertes, suspendidas en mitad de este aire condensado que dificulta la respiración…, recibiendo el oxígeno que procede de tu calor.

Miro y no encuentro nada, subo y me caigo…, bajo y tropiezo…, me levanto y te encuentro.
Fascículos que llenan estos “libros” sobre mitos y ritos de un mundo desenfrenado, parado a su vez por tu pensamiento…, por las estanterías de mi memoria…, por este “yo-tú-nos”.

Me tapo la cara con las manos…, sumiéndome en una infinita oscuridad… pero yo la controlo; si quiero volver a la luz, solo tengo que separarlas y podré ver de nuevo.
Pero ¿puedo salir realmente? No toda tiniebla es controlable por el deseo humano y creo que poco a poco me pierdo en ella, cual arenas movedizas que cuanto más te mueves, mas te engullen, hasta que dejan que te “abrace” la propia muerte entre sus fangos helados… asfixiados.

Realmente, lo que quiero es encontrar la fórmula química que hace que el Fósforo, en contacto con una mecha, haga saltar la chispa que encienda esa vela que parece consumida…, pero que observándola, sé que se puede volver a iluminar…, pero ¿realmente podré conseguirlo? Seguramente, si dejo de buscar, la encontraré…, lección aprendida.

Ensordecida por corcheas, pentagramas, sostenidos y silencios que golpean mi cabeza sin descanso… “Chopin y su Piano Nocturne In Mib”…

Por lo tanto, aquí me quedo, empapando mis sentidos de sabiduría y conocimiento para poder trazar los planos de la mente humana, y así encontrarte, donde quiera que estés.
Queriendo pensar... dejar de buscar un día tras otro las respuestas a las preguntas que me machacan entre las estanterías de la memoria... perdida en mitad de un ABeCedario destructor de mi misma... sin saber que decir ni qué hacer...
Señales en mitad de la nada que son  interpretadas con el libre antojo de un significado nulo.

Todo lo siento desde el olvido de mi memoria...
Desde el egoísmo de "la cárcel del deber y tener que..."
 
Observando todo a través del telescopio de la razón..., ese con el que un día quise ver las estrellas...
Tic-Tac... los minutos siguen pasando..., siento que se me acaba el tiempo, y no conseguí la clave para resolver el juego..., eso que nunca tendré para llegar a... en fin.
Soy la marioneta de algún Dios cruel.
Al parecer solo fué el espejismo creado bajo el calor de mi desierto..., la alucinación se empeña en marchar..., y desde la distancia de mis dunas lo acabará haciendo.
Realismo crudo... sombras de la mente..., sueños del ayer sin ser ni ver, sin creer ni conocer.
Eclipses..., lunas..., nubes... y la espada de Damocles sobre mi cabeza, oscilando cual péndulo en el reloj que marca las horas del final..., el momento de decir "Nadia ha llegado tu hora, ya viviste bastante, perdona si no fué suficiente, pero has de morir".

En fin, cosas de mi cabeza, cicatrices del interior que se abren, estrías en la mente y los recuerdos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Cuando solo queda el silencio...


Buenas noches silencio…
Buenas noches soledad…
A vosotros dos que os habéis instalado en mi y no me dejáis ni a sol ni a sombra…, que lo único que dejáis que de vez en cuando os acompañen, es el sonido de unas notas que flotan como burbujas de jabón en el aire, conteniendo en cada una de ellas un recuerdo que ha de quedar guardado en este inmenso baúl en que se ha convertido mi memoria y gran parte de mi ser…, porque como pompas jabonosas se convirtieron en sueños…, en cada una encerrada una sonrisa, una mirada, un abrazo, un aroma, un detalle… y hasta cientos y cientos de saladas lágrimas…
Adiós corazón…, tu que tanto me calentaste en las frías noches de invierno, tu que tanto me cantaste cuando las mariposas volaban dentro de mi estómago…, tu que me impulsaste a volar sin darte cuenta de que mis alas eran de cera…, sin darte cuenta de que cuando llegara al Sol…, se derretirían y me harían caer…, como he caído.
Adiós fuego de mi ser, chispa de mi alma…, adiós a ti que sin querer tanto dañé por una prueba o no…, pero daño al fin y al cabo.
Adiós volcán de mis deseos…, pantano de la más cristalina agua…, adiós a ti a quien llegué a amar tanto, que antes preferí mi sacrificio a tu pena.
Vísteme melancolía con tus más delicadas sedas…, cubre mi cuerpo desnudo con tus más cálidas prendas…, concédeme la paz de este espíritu derrotado en esta batalla, bríndame por favor la tranquilidad y el sosiego que necesitan mis heridas.
Calma las tormentas que se han desatado dentro…, los tornados han descargado toda su furia destrozando todo cuanto han encontrado a su paso…, valor, ilusión, fuerza, sueños, entereza…, y ahora que miro a mi alrededor, me llego a preguntar cuánto queda de todo eso que construí con tanto empeño.
Bombea sangre a mis sentidos nuevamente…, teje nuevas metas y plastifica los errores para que no se deterioren y siempre pueda aprender de ellos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Una palabra...




 Una palabra, una sonrisa..., una mirada,
el conjunto de todo y nada al tiempo
que no hace otra cosa que dar paz a mi pensamiento,
mientras en esta estación sigo sentada.

Como el azúcar glass de una ensaimada,
que le da un especial sabor, pero no empalaga.
Que se ensalza con una chispa de dulzura..,
derrochando por doquier ríos de ternura.

Letras que forman frases inacabadas,
intentando construir autopistas en el camino.
Me convierto en contrincante y espectadora,
mientras juego un partido de tenis con el destino.

Si me paro a pensar..., recuerdo.
Si recuerdo..., sonrío.
Si empiezo a sonreír..., añoro.
Y si añoro... siento un extraño vacío.

Voy a la caza y captura de unas palabras
que andan flotando en mitad de un aire condensado,
que a veces me calman, a veces me torturan...
rebotando sin cesar de lado a lado.

Llega la primavera y se van los mares de hojas secas...
se van los días de tardes grises y frescas.
Llega el momento de hacer una virtud de la paciencia...
ganando en sabiduría..., tirando de experiencia.

Voy de la mano de una imagen anclada a mi mente,
de un sentimiento quizás prohibido,
de un deseo callado...,
de una ilusión latente.

Fabricando sueños convertidos en versos,
haciendo aún más grande la inmensidad de este universo.
Pintando el cielo con un millón de estrellas...
haciendo del firmamento un manto suave y terso.

Todo es empezar...

Aquí empiezo dejando atrás un capitulo mas de esta vida, pasando otra pagina hacia el mañana... encontrándome desnuda ante el tiempo... buscando la luz de esa luna llena que me guié para saber por donde debo continuar... Intentando no perderme en mitad de tanta oscuridad.
Ante todo nunca pierdo la esperanza de que mañana, el sol vuelva a brillar...
Bienvenid@s a las autopistas de mis pensamientos... sientense..., relajense y disfruten del viaje.