lunes, 19 de marzo de 2012

Cuando solo queda el silencio...


Buenas noches silencio…
Buenas noches soledad…
A vosotros dos que os habéis instalado en mi y no me dejáis ni a sol ni a sombra…, que lo único que dejáis que de vez en cuando os acompañen, es el sonido de unas notas que flotan como burbujas de jabón en el aire, conteniendo en cada una de ellas un recuerdo que ha de quedar guardado en este inmenso baúl en que se ha convertido mi memoria y gran parte de mi ser…, porque como pompas jabonosas se convirtieron en sueños…, en cada una encerrada una sonrisa, una mirada, un abrazo, un aroma, un detalle… y hasta cientos y cientos de saladas lágrimas…
Adiós corazón…, tu que tanto me calentaste en las frías noches de invierno, tu que tanto me cantaste cuando las mariposas volaban dentro de mi estómago…, tu que me impulsaste a volar sin darte cuenta de que mis alas eran de cera…, sin darte cuenta de que cuando llegara al Sol…, se derretirían y me harían caer…, como he caído.
Adiós fuego de mi ser, chispa de mi alma…, adiós a ti que sin querer tanto dañé por una prueba o no…, pero daño al fin y al cabo.
Adiós volcán de mis deseos…, pantano de la más cristalina agua…, adiós a ti a quien llegué a amar tanto, que antes preferí mi sacrificio a tu pena.
Vísteme melancolía con tus más delicadas sedas…, cubre mi cuerpo desnudo con tus más cálidas prendas…, concédeme la paz de este espíritu derrotado en esta batalla, bríndame por favor la tranquilidad y el sosiego que necesitan mis heridas.
Calma las tormentas que se han desatado dentro…, los tornados han descargado toda su furia destrozando todo cuanto han encontrado a su paso…, valor, ilusión, fuerza, sueños, entereza…, y ahora que miro a mi alrededor, me llego a preguntar cuánto queda de todo eso que construí con tanto empeño.
Bombea sangre a mis sentidos nuevamente…, teje nuevas metas y plastifica los errores para que no se deterioren y siempre pueda aprender de ellos.

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