viernes, 27 de diciembre de 2013

Paz en la mente, y amor en el corazón




Cuando aceptas la vida tal y como es, se crea un vacío que da espacio a una nueva energía y la gratitud, llena ese espacio con energía sutil, preparando el paso para convertir lo invisible en visible.
Con los años uno aprende que todo error deja una enseñanza, toda enseñanza deja una experiencia y toda experiencia, deja una huella.
Cuando la mente es libre..., nada es imposible, así que como bien me enseñaron unas amigas mías hace muchos años: "Paz en la mente, y amor en el corazón".

Porque la vida no trae manual de instrucciones..., sino que lleva GPS.

SOY FELIZ AQUÍ Y AHORA.


domingo, 4 de agosto de 2013

Eso que a pocos sobra...




Miramos hacia adelante buscando la suerte del mañana..., pero hay quienes se empeñan en cegarse por rencores y despechos... aquellos que dicen sentirse engañados..., realmente son los que más engañaron..., quienes traicionaron a aquellos que fueron sus compañeros en el campo de batalla..., y que un puñado de monedas o un puñado de palabras..., fueron suficientes para dar tal golpe.

Atrapados en sus odios y sus miedos..., aquel que batalló y empeñó sus bienes sin nadie obligarle a ello..., que lo hizo por su propio beneficio, y que ahora pretende reclamar al vencido lo que no supo administrar..., imputándole la culpa de haberlo hecho por el..., cuando realmente fué por su propio orgullo, por su afán de atrapar en un puño a su compañero, a su amigo..., lo hizo por su inseguridad pensando que lo material todo lo puede..., cuando realmente no puede nada.

Y su compañero..., que no le han quedado más que sus manos y la miseria provocada por tal batalla..., se presenta ante el con las manos vacías..., ya no quedan palabras ni hechos..., todo fué arrasado por la intempestiva avaricia y egoísmo del que fué su compañero..., y ahora pretende que al que nada le queda pague por sus malos movimientos en esta batalla.

Nunca será consciente de lo que realmente perdió entre tanto fuego de cañones..., entre tanto humo..., entre toda las heridas que provocó y la sangre que derramó..., perdió aquello que no se compra... aquello que no se busca..., aquello que se tiene o no se tiene..., perdió el corazón.., porque un ser así no nace..., se hace... y eligió el camino de la oscuridad, sin darse cuenta de que cada batalla acabará igual..., y cuando crea que todo va a ser distinto..., su instinto dormido volverá a aflorar..., siendo siempre la misma rueda que gira una y otra vez más.

El vencido todo lo perdió.., ya lo dije..., no le quedaron más que sus manos vacías... pero habrá algo que nunca podrán arrebatarle..., la paz en la mente... y el amor en el corazón..., porque a pesar del mal que le han causado..., el odio y el rencor no tienen cabida en su alma..., porque todo cuanto hizo fué sin maldad alguna, y eso..., es lo que se llama conciencia..., eso que a pocos sobra... y al que fué su amigo..., le falta.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Despertando...




Que hacer si no es abrir los brazos al mundo que discretamente se va desvelando ante nosotros.
Cada día es una oportunidad nueva de emprender un sueño olvidado, de magnificar una ilusión perdida, de volver a empezar, de dibujar una sonrisa en el rostro de alguien…
Muchas veces no llegamos a entender el significado de cada amanecer, qué nos depararán hoy las horas, quién se cruzará en nuestra vida y qué nos enseñará.

Muchas veces nos limitamos a ver pasar el tiempo sin ponerle remedio alguno. Simplemente esperamos lo inesperado o lo anhelado…, desesperándonos al ver que nunca llega.
Estamos atrapados en nuestro propio cepo, en nuestra empalagosa condescendencia, ahogándonos en nuestros sentimientos pesimistas, pensando que ahí es donde mejor estamos…, porque afrontar nuevos retos da verdadero pánico…, incluso al más valiente.

Nadie sabe si al empezar un proyecto ya sea laboral, sentimental o de cualquier índole va a salir bien…, pero es mejor conocer lo que hay tras esa puerta, que quedarse con un “¿y si…?” eternamente.

Nos marchitamos como las flores que nunca son regadas…, nuestras raíces se secan y caemos en el olvido de nuestro pensamiento…, el  cual se nutre de malos recuerdos…, como si de un cordón umbilical se tratase.

Dejémonos embaucar por esa sensación de plenitud, por esa manada de mariposas que viven en nuestro estómago, admiremos la belleza de una hoja cayendo al suelo, gritemos a pleno pulmón desde la más alta cima, venzamos el vértigo que nos provoca lo desconocido, llenemos del más puro aire nuestro pulmones…, ¡y a volar!

El cielo no está tan lejos como para no aprender a tocarlo…, ¡Despierta!

domingo, 7 de abril de 2013

La silla...





La vida frenó en un segundo..., sin saber de dónde vino el golpe que me empujó hacia atrás sin la decencia de que al menos saltasen los airbags..., haciendo del impacto contra el suelo algo demasiado doloroso; tanto, que aun me duele.

Aún con el cuerpo lleno de heridas me levanté, aunque no podía.
Me obligué, aunque no quería.
Caminé, aunque no sabía.

Miré hacia adelante y mi vista no alcanzaba a ver un banco en el que sentarme..., no podía dar un paso sin que la herida se abriese...,y era un dolor que atravesaba el alma.

Pero seguí..., tenía que hacerlo.

Cuando menos lo esperé mis ojos detectaron algo abstracto en este paisaje tan inhóspito..., era una silla en mitad de la nada, pero que parecía emitir un reclamo que me hipnotizaba.

Así que no tuve más remedio que dejarme llevar y avanzar hacia ella.

Me costó llegar, debido a la lentitud de mi paso, pero llegué.

Era una silla vieja, tenía las marcas típicas que deja el tiempo grabadas en la madera, alguna grieta, alguna astilla y el asiento mal anclado a las patas, como cuando te dedicas a balancearte en ellas y acaban dándose de sí.

Algo me dijo "- Siéntate y descansa un momento-", y así lo hice..., y en el mismo instante en que mi cuerpo entró en contacto con ella supe donde estaba.

No era una silla corriente..., era mi silla, el retrato de mi vida, la cual me estaba esperando. Es ahí cuando supe que había estado perdida y sin rumbo hasta que algo me dijo que tenía que volver al camino..., a luchar..., a seguir avanzando a pesar del dolor, de las heridas, de las desventuras y de las pérdidas.

Solo necesitaba despertar y aprender que los recuerdos dejan de doler para convertirse en los más preciados tesoros.

domingo, 10 de marzo de 2013

Inventando caminos...



Mal consejero se encuentra a veces en las palabras..., que no hacen más que provocarme fuertes dolores de cabeza y no consiguen que llegue a ninguna conclusión viable.

Perder la fe y saber que debes seguir creyendo, perder la esperanza y saber que debes seguir siendo optimista, perder las fuerzas y tener que seguir empujando, perder el rumbo y saber que has de seguir en línea recta..., perderte en la oscuridad y saber que si te esfuerzas un poco más, encuentras el punto de luz que necesitas.

Sueño..., ahora solo tengo sueño..., que se dibuja y se difumina al mismo tiempo sin dejar una imagen nítida a su paso..., que se torna demasiado fugaz como para fijarse en el.

Y no sé si los esquemas se rompen o si los voy a pegar con loctite, porque el pegamento de los chinos..., no hace milagros.

He de inventar nuevos caminos que ha borrado la lluvia, ya que he llegado al punto en el que solo vale coger un folio en blanco y volver a dibujar como una vez lo hice...

Transparentame la vida como si fuese un cristal de vidrio templado..., lo necesito más que nunca, pero mi voz no es capaz de hablar..., ni mis ojos capaces de mirar al cielo...

Es el momento de reinventarse...

El peso sobre mi cabeza se torna a momentos insoportable..., pero como he leído hoy..., lo difícil se consigue..., lo imposible se intenta.

Así que..., es el momento de conseguir lo imposible por difícil que parezca ;)


jueves, 14 de febrero de 2013

Fatiga mental...




Días y días que pasan como pasan las horas en un reloj al que le va fallando la pila...
Retumban palabras en mi mente como si un millón de herreros cincelaran sus nuevas espadas en los yunques..., en el límite en donde la mente cae pero el corazón sin remedio aguanta.
Mi cabeza se siente más cansada que mi cuerpo, se desmaya entre mis manos cual corredor tras una maratón en pleno verano.
El sentido nubla mis ojos, que empañados miran a su alrededor buscando el punto de encuentro entre mis fuerzas y mi esperanza..., (oxígeno a mis neuronas...) .

Pasos lentos... muy lentos... pero siempre hay un rayito de luz..., hacia el que vamos sin prisa pero sin pausa.

Pero cuando me tropiezo ahí estáis vosotros cuatro para levantarme..., los tres pequepeludos..., mis botse salvavidas..., por eso la palabra gracias no es capaz de abarcar todo lo que quiero expresar..., aunque eso, ya lo saben.


Tengo la casa llena de príncipes, princesas y una Snowball..., a cada cual más fuerte..., más luchador..., mis motores..., mi combustible.




domingo, 13 de enero de 2013

Por ti, pichote



Pasan los días enfrentando  unas horas con otras...
El reloj se siente como una bomba apunto de estallar..., inquieto y preocupante no deja de marcar el compás  que acentúa este silencio.
Inmersas en lo que viene a ser un mar de dudas..., con una única barca llamada "esperanza" y remando con paciencia y tesón..., no somos de las que se dan por vencidas al primer golpe de viento.

A solas me siento con la mirada perdida en la nada..., barajando opciones como el crupier de la mesa de un casino manoseando sus cartas antes de abrir la partida.

En la plenitud de la vida uno nunca puede o debe abandonar a "su mejor amigo"..., a "su hijo"..., ¿quién tiene el poder de decidir el futuro de nadie?..., Exacto, puede que nadie...

Viviremos y moriremos todos cuantos aquí habitamos, pero ni el más noble ni el más vil de los guerreros desiste de su batalla, aún con mil incertidumbres..., porque aún te queda un largo camino que recorrer a nuestro lado, pequeño.

Porque sigues manteniendo esa dulce inocencia en tus ojos..., como cuando eras un cachorro.

Sé que podemos..., sé que puedes..., y si no lo se, lo creeré de todas formas..., porque demasiadas toallas se tiran al día..., pero esta te aseguro que la tenemos bien agarrada, una por cada punta para no dejarte caer.

Hoy va por ti, pichote.