Busco la sabiduría que se esconde entre miles de páginas en
los libros de la vida…
Leo cientos de frases inacabadas, inertes, suspendidas en
mitad de este aire condensado que dificulta la respiración…, recibiendo el
oxígeno que procede de tu calor.
Miro y no encuentro nada, subo y me caigo…, bajo y
tropiezo…, me levanto y te encuentro.
Fascículos que llenan estos “libros” sobre mitos y ritos de
un mundo desenfrenado, parado a su vez por tu pensamiento…, por las estanterías
de mi memoria…, por este “yo-tú-nos”.
Me tapo la cara con las manos…, sumiéndome en una infinita
oscuridad… pero yo la controlo; si quiero volver a la luz, solo tengo que
separarlas y podré ver de nuevo.
Pero ¿puedo salir realmente? No toda tiniebla es controlable
por el deseo humano y creo que poco a poco me pierdo en ella, cual arenas
movedizas que cuanto más te mueves, mas te engullen, hasta que dejan que te
“abrace” la propia muerte entre sus fangos helados… asfixiados.
Realmente, lo que quiero es encontrar la fórmula química que
hace que el Fósforo, en contacto con una mecha, haga saltar la chispa que
encienda esa vela que parece consumida…, pero que observándola, sé que se puede
volver a iluminar…, pero ¿realmente podré conseguirlo? Seguramente, si dejo de
buscar, la encontraré…, lección aprendida.
Ensordecida por corcheas, pentagramas, sostenidos y
silencios que golpean mi cabeza sin descanso… “Chopin y su Piano Nocturne In
Mib”…
Por lo tanto, aquí me quedo, empapando mis sentidos de
sabiduría y conocimiento para poder trazar los planos de la mente humana, y así
encontrarte, donde quiera que estés.
Queriendo pensar... dejar de buscar un día tras otro las
respuestas a las preguntas que me machacan entre las estanterías de la
memoria... perdida en mitad de un ABeCedario destructor de mi misma... sin
saber que decir ni qué hacer...
Señales en mitad de la nada que son interpretadas con el libre antojo de un
significado nulo.
Todo lo siento desde el olvido de mi memoria...
Desde el egoísmo de "la cárcel del deber y tener
que..."
Observando todo a través del telescopio de la razón..., ese
con el que un día quise ver las estrellas...
Tic-Tac... los minutos siguen pasando..., siento que se me
acaba el tiempo, y no conseguí la clave para resolver el juego..., eso que
nunca tendré para llegar a... en fin.
Soy la marioneta de algún Dios cruel.
Al parecer solo fué el espejismo creado bajo el calor de mi
desierto..., la alucinación se empeña en marchar..., y desde la distancia de
mis dunas lo acabará haciendo.
Realismo crudo... sombras de la mente..., sueños del ayer
sin ser ni ver, sin creer ni conocer.
Eclipses..., lunas..., nubes... y la espada de Damocles
sobre mi cabeza, oscilando cual péndulo en el reloj que marca las horas del
final..., el momento de decir "Nadia ha llegado tu hora, ya viviste
bastante, perdona si no fué suficiente, pero has de morir".
En fin, cosas de mi cabeza, cicatrices del interior que se
abren, estrías en la mente y los recuerdos.
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